CAMPEON DEL MUNDO SENIOR. GUILLERMO Y ALBERT CIERRAN EL CIRCULO.

Los World Skate Games Asunción 2026 ya tienen un nombre grabado con letras de oro en los libros de historia del patinaje artístico sobre ruedas: Guillermo Gómez. El patinador español completó una de las actuaciones más memorables que se recuerden en la modalidad de Patinaje Artístico Sénior Libre masculino, logrando el título de Campeón del Mundo con una exhibición absoluta de técnica, madurez y resiliencia.

Sin embargo, lo que hace que esta medalla de oro sea verdaderamente legendaria no es solo el resultado final en la pista, sino el milagroso y sacrificado camino que recorrió para llegar a ella y su inquebrantable filosofía del deporte.

La presencia de Guillermo en Paraguay estuvo en vilo hasta el último momento. El patinador arrastraba una dolorosa fractura de estrés en su cadera derecha desde la final de la World Cup en Cesena. Esta dolencia lo obligó a afrontar un durísimo parón de dos meses sin poder tocar unos patines, un tiempo crítico en el que la incertidumbre amenazó toda su temporada.

Ante este panorama, la Real Federación Española de Patinaje demostró una confianza ciega en su talento, reservándole de manera firme su plaza en el Team España a pesar de la inactividad. Guillermo respondió a este respaldo con un compromiso ejemplar, entregándose a una rehabilitación extenuante para volver a las pistas a tiempo y llegar a la cita mundialista en la mejor forma física y mental posible.

Lo que se vivió en Asunción tras esos dos meses de parón desafió toda lógica. Guillermo saltó a la pista para ejecutar su Programa Corto, titulado «Say Something», un disco que ya es catalogado por expertos y aficionados como uno de los mejores —si no el mejor— que se haya podido ver en el patinaje sobre ruedas jamás.

Su actuación no fue una simple sucesión de elementos técnicos; fue puro arte en movimiento, una auténtica poesía sobre patines como nunca antes se había presenciado en una cita mundialista. La pista paraguaya se transformó en un lienzo donde Guillermo fluyó con una sensibilidad única. La recompensa de los jueces fue un hito histórico: 100.18 puntos, rompiendo una barrera mítica y estableciendo un nuevo récord mundial.

Posteriormente, en el Programa Largo, Guillermo desplegó su majestuoso disco «Kalaf: príncipe de Turandot». Con una solvencia envidiable, refrendó su dominio en la pista y cerró su participación alcanzando una puntuación acumulada total de 275.76 puntos, lo que supuso su segundo récord mundial en el mismo torneo.

Lo verdaderamente extraordinario de estas cifras es que los récords nunca fueron el objetivo de Guillermo. Por sus condiciones físicas y técnicas, su patinaje podría albergar un grado de dificultad aún mayor si se lo propusiera. Sin embargo, junto a su entrenador Albert Palau —el técnico que lo acompaña desde los 10 años y con quien lo ha ganado todo desde la categoría infantil hasta sénior—, Guillermo prefiere componer sus programas bajo una premisa innegociable: que prevalezcan la armonía, la estética y el sentimiento antes que la fría suma de puntos. Paradójicamente, es esa búsqueda de la belleza y la honestidad artística lo que termina rompiendo todos los registros.

Si bien las cifras y la complicidad de su equipo técnico encumbran su rendimiento deportivo, el momento más humano llegó tras confirmarse la victoria. En medio de las lágrimas y la euforia por el triunfo, Guillermo conmovió a toda la comunidad del patinaje al dedicarle este campeonato mundial a su abuela, quien falleció recientemente. Una dedicatoria que transformó el oro de Asunción en un logro eterno que trasciende por completo las pistas.

Con este triunfo en los World Skate Games 2026, el tándem formado por Guillermo Gómez y Albert Palau no solo aportó una presea dorada para el medallero de la selección, sino que recordó al mundo que el patinaje es, ante todo, un arte sublime capaz de conmover y superar cualquier adversidad.