El patinaje artístico sobre ruedas español vivió una jornada memorable en la final de la World Cup de 2026 celebrada en Cesena (Italia). Guillermo Gómez Correas hizo historia nuevamente al proclamarse campeón en su temporada de debut dentro de la categoría Senior, una hazaña al alcance de muy pocos que cobra una dimensión aún más heroica al conocerse el contexto real de la competición: el patinador español saltó a la pista italiana mermado por una severa lesión. Tras la exhibición de Garmisch, Guillermo empezó a preocuparse por unas molestias que arrastraba por una aparente pubalgia y sobrecarga en el glúteo que no desaparecían con los tratamientos habituales y unos días antes de viajar a Cesena se sometió a varias pruebas diagnósticas para determinar realmente el origen de las molestias.
Esta vez tocaba apretar los dientes y aguantar el dolor, Gómez Correas demostró una solidez y un aplomo dignos de mención. Lejos de generar dudas o debilidad ante los condicionantes físicos, optó por una propuesta más segura y de menor valor técnico, aun así, desplegó un nivel de dificultad, fluidez y expresividad que conquistó de principio a fin al público y a los jueces.
Su superioridad quedó reflejada de forma incuestionable en los paneles de puntuación ya que en el programa corto “Say Something” tomó la delantera de la clasificación imponiéndose con una brillante nota de 98,91 puntos.
Al dia siguiente remató el campeonato adjudicándose también el triunfo en su disco largo “Kalaf: Principe de Turandot” con 163,86 puntos, para un total de 262,77 puntos que aunque no llegan a los 271 de la semifinal, le fueron mas que suficientes para subirse a los más alto del pódium y conquistar la categoría senior en su debut.
La euforia y la emoción tras colgarse el oro no pudieron celebrarse mucho ya que, al regresar de Italia, esperaban los resultados de las pruebas médicas. Las noticias eran demoledoras, en lugar de una simple molestia por sobrecarga, Guillermo tenía una fractura de estrés en su cresta iliaca derecha con edema óseo extenso. La recomendación médica era más que clara y contundente, parón forzoso de entre 8 y 10 semanas sin poder ponerse los patines. Un jarro de agua fría teniendo en cuenta el nivel demostrado en esta World Cup y la proximidad de citas tan importantes como el campeonato nacional, europeo y sobre todo los World Skate Games de Asunción en octubre. Guillermo tendrá que afrontar un parón obligatorio de unas de 10 semanas de recuperación, alejándose por completo de los patines y sustituirlos por entrenamientos de natación y preparación física adaptada además de someterse a una intensa rehabilitación avanzada y sanar la zona afectada. Un reposo forzado pero necesario para proteger su carrera y poder volver a maravillar al mundo del patinaje como tantas veces ha hecho a pesar de tener que superar bastantes lesiones que lo están apartando de las pistas con mas frecuencia de lo normal.