Tormenta de genialidad en Garmisch: Guillermo Gómez reina en su debut Senior
El patinaje artístico tiene un nuevo rey, y no ha pedido permiso para reclamar el trono. Guillermo Gómez ha irrumpido en la categoría Senior no solo ganando la World Cup celebrada en la localidad alemana, sino dominando la competición de principio a fin con una autoridad poco habitual en un debutante. Dos programas soberbios le han bastado para demostrar lo que ya se intuía en las categorías inferiores: este patinador está, a día de hoy, un peldaño por encima del resto.
Guillermo presentaba un short program basado en una versión preciosa de la balada romántica de GBW y Christina Aguilera «Say Something» donde supo contener su fuerza y trasmitir la tristeza y desesperación que siente el personaje. Todo iba rozando la perfección hasta la ultima pirueta en la que no pudo confirmar la posición inverted y bajo el valor del combo. Aún así se fue hasta los 97,83 que le colocaban en primera posición por delante de Díez con 93,67 y de Cereijo con 91,31, aunque con todo por decidir en los programas libres del día siguiente.
Si el programa corto, ya dejó claro que Guillermo venía a por el oro, el programa libre —una bellísima y exigente pieza basada en la ópera Turandot y el príncipe Kalaf— se convirtió instantáneamente en parte de la historia de este deporte.
Guillermo salía último tras las actuaciones de sus compañeros de selección Perez, Cereijo y Díez que intercambiaron posiciones tras sus programas largos. Díez con 137,79 de programa largo bajó a la tercera posición, Pérez con 154,61 se colocaba segundo y Cereijo se alzaba con el primer puesto provisional tras un magnifico programa de 158,68, obligando a Guillermo a tener que alcanzar un mínimo de 152 puntos si quería conseguir el oro.
La música de Puccini avanzaba y la tensión se palpaba en el pabellón. Fue entonces cuando llegó el drama y, acto seguido, la genialidad. Tras fallar un combinado de triple-triple que amenazaba con restarle bastantes puntos, Guillermo demostró de qué pasta están hechos los campeones y se redimió de su error. Lejos de venirse abajo, se inventó sobre la marcha el momento más épico del campeonato: en el siguiente combinado, enlazó tres triples diferentes seguidos (3Flip+3Toe+3Loop) Una auténtica locura técnica y física que provocó una ovación inmediata y levantó al público de sus asientos mientras los jueces subían los 35,62 puntos que sumó con ese combinado. Por reacciones así, por esa capacidad de improvisar el milagro bajo presión, es por lo que Guillermo es el patinador preferido de la grada. El resto del programa fue una exhibición de piruetas y saltos enlazados con bellísimas y rápidas transiciones para irse finalmente a los 174,34 puntos que le mantenían holgadamente en lo mas alto del pódium.
Detrás de este éxito inapelable no solo hay talento innato; hay resiliencia y un trabajo en equipo milimétrico. El camino hasta Garmisch no ha sido fácil. Guillermo ha tenido y tiene que lidiar con varias lesiones de importancia que le han impedido rendir al máximo en los últimos años y que, incluso, están frenando el entrenamiento de nuevas combinaciones y dificultades.
Sin embargo, el blindaje de Guillermo tiene nombre y apellido: Albert Palau. Juntos forman un tándem perfecto, una unión que lleva construyéndose desde la categoría alevín y que funciona con la precisión de un reloj suizo. Palau ha sabido dosificar a su pupilo, protegerlo en los momentos de baja forma y potenciar sus virtudes cuando el cuerpo ha dicho «basta».
El éxito de Guillermo en Garmisch es la cumbre de un trabajo de años. La complicidad entre patinador y entrenador en la pista no se compra, se construye desde la base.

El triunfo en la World Cup también se cimentó en la puesta en escena, cuidada hasta el extremo en busca de la excelencia hasta el más mínimo detalle. Coreografías de Andrea Bassi muy trabajadas con movimientos fluidos que narraban a la perfección el desamor de la balada en su programa corto y el drama y fuerza de Turandot, fusionando la técnica pura con la danza. Y el vestuario diseñado por Glam totalmente tematizados y personalizados para ambos programas, aportando la elegancia y el dramatismo visual necesarios para redondear una actuación de época.
Más allá de los tres triples consecutivos, de las notas y de la táctica de Albert Palau, Guillermo Gómez puso de manifiesto que posee algo que no se puede entrenar: un carisma especial. Desde el preciso instante en que sus ruedas tocan la pista, se establece una conexión eléctrica e inmediata con el público. Guillermo no solo patina; transmite, emociona y arriesga. Su debut Senior ya es historia dorada del patinaje, y esto es solo el principio porque lo mejor de todo es que aún tiene margen de mejora.