Tras dos años de ausencia, por lesión en 2023 y por renuncia en 2024, Guillermo llegaba al campeonato de Europa con ganas de recuperar la corona continental y de paso hacer un ensayo general para la cita mas importante de la temporada, el mundial de Pekín a mediados de octubre.
Tras un mes de agosto plagado de entrenamientos intensivos en diferentes lugares como Cunit, Zaragoza, Boadilla, etc. Guillermo aterrizaba en Trieste el 1 de septiembre junto a sus entrenadores para seguir entrenando hasta que comenzase su competición el viernes día 5.
Y comenzó de la mejor manera posible ya que realizó un programa corto maravilloso, rozando la perfección. Ejecutando sin problema el combinado de 3Loop+3Loop+2Loop que tanto le estaba costando esta temporada. Prueba de ello es que volvió a superar la barrera de los 100 puntos una vez más, siendo el primero que lo hace con la nueva normativa que permite sumar menos.
Con el primer puesto provisional y una renta mas que considerable, el sábado tocaba descanso matinal y entrenamiento oficial del programa largo por la tarde noche que salió perfecto. Con esas buenas sensaciones se llegaba al domingo para intentar repetir una actuación como la del viernes.
Guillermo saltaba el último a la pista con la necesidad de hacer apenas 90 puntos para asegurar la medalla de oro, algo que salvo debacle mayúscula era seguro que conseguiría. La expectación era máxima y la gente estaba deseando ver otro programa perfecto. Y así fue hasta mas o menos la mitad del disco, pero cuando menos se esperaba, Guillermo cometió un fallo y aterrizó mal un triple combinado. No se que pasó entonces por su mente, pero desde fuera pareció como que su cabeza no procesó fallar en algo que nunca falla y a partir de ahí fue encadenando un cúmulo de pequeños errores impropios de él que “deslucieron” un programa que iba para antológico.
Aún con la mirada perdida en el Kiss & Cry, intentando entender que había pasado en esos segundos de desconexión, Guillermo junto a Albert escucharon el resultado de los jueces que después de restar 2 puntos de deducción fue de 147.58. Una puntuación muy por debajo del potencial de Guillermo que con este programa ya había llegado a los 176 hace apenas un mes, pero que puesta en contexto de la competición y sumada a la del programa corto, le sirvió para arrasar su categoría y ser también la mejor de todas en el cuadro masculino.
Ya conocemos la autoexigencia que tiene Guillermo y la expectación que generan sus programas, por eso creo que no quedó satisfecho a pesar de haber ganado el campeonato .Aún así, tras la “decepción” por no haber plasmado sobre la pista lo que llevaba dentro, tocaba disfrutar del logro de volver a ser campeón continental, colgándose la medalla y escuchando el himno antes de regresar a casa para terminar de preparar el asalto a la revalida del campeonato del mundo.